SADABELL

El denominado sonido Sabadell fue una de las más importantes manifestaciones de la influencia Italo fuera de las fronteras propiamente italianas. Al igual que en países como Holanda, Bélgica o Alemania, principalmente en este último, se fraguó un estilo característico, cercano tanto al Italo como a los sonidos precedentes que le dieron origen (Disco, Techno Pop europeo)

La música comercial italiana quedó plasmada en lo que, ya desde un buen comienzo, pretendió ser la alternativa de las por entonces jóvenes primeras discográficas nacionales especializadas en el emergente sonido dance (Max Music, Blanco y Negro...), al creciente éxito cosechado por los primeros "hits" Italo, editados precisamente en España por algunos de dichos sellos, precisamente dedicados, en un principio, a la importación de estas producciones). El denominado "Italo español" nace en 1983 con la primera producción de Jules Tropicana, primera referencia a su vez de la hoy emblemática "Blanco y Negro".
Durante este y los siguientes años, tímidos escarceos discográficos (Jules Tropicana, Fresh) procuran abrirse un hueco en el selecto mercado disco de la época, en una época en la cual los grandes hits de discoteca se alternan en las pistas durante meses y cuya importación comienza a hacerse vital para una multitud de discjockeys. Los pequeños sellos independientes también intentan crecer a partir de éxitos propios.

 Es el caso de los referidos, con Jane's remembers, The wolf..., temas hoy míticos pero entonces de difícil salida comercial. En muchos casos, emisoras de radio pirata ayudan a extender algunas de estas melodías, alejadas de radio fórmulas y, por supuesto, de un objetivo comercial que no sea el de las cubetas de algunos pocos disc-jockeys.

Con el verano de 1985 llega el momento ideal para que las discotecas de la costa mediterránea combinen en su cóctel algunas gotas de producto nacional. Temas como Let's go to Sitges (David Lyme) empiezan entonces a ser conocidos, sin que la mayor parte de la audiencia que los disfruta llegue realmente a saber que se trata de producciones de aquí.

Parte importante también de esta mayor relevancia cabe buscarlas en el esfuerzo que diferentes Dj's, desde los discos de mezcla de los diferentes sellos hacen por popularizar dichas canciones: así, Mike Platinas y Javier Ussía incluyen a Fresh y a David Lyme en los primeros Max Mix y a Franz & Frankie y Norman en el Discjockey Mix, Raúl Orellana hace lo propio con Brian & The Eden, Squash Gang o Daydream, y Toni Peret y J.M Castells hacen sonar a Alan Cook, Viana o Kristian Conde... mientras desde Dondisco, Leiber, Games... y toda una pléyade de pequeños sellos catalanes comienzan a producirse pequeñas obras maestras que hoy pueden ser consideradas como auténticos (y deseados) clásicos: Mister X, Closed, Latin Rose, Julia Claire...

El movimiento de discos de mezclas es también por entonces un mercado en auge continuo, y, como suele suceder en multitud de ocasiones, determinados fenómenos musicales se focalizan en áreas muy concretas; de esta forma.

El movimiento Italo obtiene un éxito desmesurado en las costas mediterráneas, y las discotecas catalanas se hacen eco de este éxito respondiendo con una programación basada en el dance comercial que incluye cada vez más discos de importación; lo cual genera a su vez un mayor número de seguidores que buscan con pasión los temas que llegan del extranjero (mayoritariamente Italia y Alemania) para surtir a los discjockeys, y ello lleva, por otra parte, al exitoso y continuo crecimiento de las discográficas de Dance afincadas en Catalunya, que además de editar cada vez más éxitos foráneos sigue apostando por crear éxitos propios para alimentar el mercado disco...

Todo un proceso que llevará a encumbrar a estos sellos como auténticas multinacionales, una vez ya entrados los noventa. Y estas discográfica optan, evidentemente, por utilizar lo que tienen más a mano, tanto en lo relativo a estudios como a vocalistas: los productores, obviamente, son también del país, y en este escenario comienza a hacerse evidente que la mayor parte de las discográficas adheridas a la Dance Music, aparte de su carácter independiente (a veces se trata de sellos realmente minúsculos) comparten unas mismas características: su sede social está situada en Barcelona (Max Music, Blanco y Negro) o cercanías (Badalona Key Records, Molins de Rei Dondisco music), y graban y producen desde ahí, con sus propios recursos: productores, músicos, vocalistas.

 Quién sabe si como consecuencia o bien como causa principal, el fenómeno Dance nacional hace nacer una creciente comunidad de seguidores del disco comercial esencialmente en Catalunya (la mayor parte de coleccionistas Italo se encuentran actualmente en la misma) y principalmente en las zonas periféricas de la capital: así, las comarcas del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Barcelonès se consagran como importantes puntos de grabación y promoción de disco nacional. Barcelona, Terrassa, Gavà... el sonido "Italo" hecho aquí y por músicos de aquí se expande con éxito en una amplia zona de influencia...

Pero sobretodo Sabadell, capital del Vallès Occidental, se convierte, poco a poco, en el santuario del fenómeno: discotecas como Albatros o Concor (hoy Área), productores como los hermanos Ten (nacidos y residentes hasta hoy en la ciudad) o artistas como David Lyme o Squash Gang, nombres míticos en la escena Italo, dan a la ciudad una relevancia que le acompañará ya en adelante. Sin embargo, el sonido Sabadell no se queda en una simple manifestación local, y ya desde sus primeros éxitos, llama la atención del mercado europeo, y más tarde, asiático.

Let's go to Sitges, de David Lyme, rompe esquemas convenciendo al público de que baila un tema extranjero, y motiva la reedición del vinilo en dos versiones idénticas paro dedicadas a otros puntos costeros: Lloret y Canarias (esta última, producción ya directamente de la ZYX alemana), Bambina es incluida por Mario Aldini en la serie Italo Boot, Squash Gang y también David Lyme actúan en el circuit català de TVE, y Let's go to the beach (Norman) o In the night (Daydream) son editadas fuera de nuestras fronteras. Incluso en 1987,

David Lyme actúa en Korea y sus discos comienzan a enamorar al público oriental: Japón y Korea son algunos de los exóticos lugares donde han llegado a sonar (exitosamente) las notas de su Playboy. Amen de sus colaboraciones (mutuas) con Silver Pozzoli, ya desde Bambina y que se extendería a trabajos posteriores como Let me be your love, tema que, bajo el nombre Silver, editaría el magistral intérprete italiano en 1988. En 1986 y 1987, pues, la situación ha cambiado ya sustancialmente: el Italo Disco y estilos afines gobiernan las pistas, y las ventas de música de baile comienza a ser algo más que rentables, gracias en gran medida al crecimiento exponencial del mercado de los discos de mezclas y a la popularización del mercado del single y maxi-single entre un público cada vez más amplio.

La barrera entre mercado musical y el hasta entonces delicado mercado del Dance, casi exclusivamente reservado a los discjockeys, comienza a caer. Es el momento en que incluso Lp's disco (como los de Den Harrow, Modern Talking o C.C. Catch en diferente grado), comienzan a obtener buenas cifras de ventas. No debemos olvidar que, ya para entonces, clásicos como Ryan Paris, Brian Ice, Baltimora, P.Lion o Silver Pozzoli habían cosechado importantes éxitos).

Así las cosas, las inicialmente tímidas producciones nacionales empiezan a tener también un mercado, tanto en las pistas como (en menor medida) en las tiendas de discos, y -amen de su inclusión en los respectivos Mixes de cada sello- las creaciones de David Lyme, Daydream o Norman comienzan a ser tan conocidas en su país como en otras zonas europeas.

Comienza una senda que caminará con el Italo durante tres años (hasta la irrupción masiva del House y derivaciones, en 1988 y, sobretodo, 1989) y llevará con el tiempo a asentar las bases para la consolidación de un movimiento dance propio, con multitud de manifestaciones durante los noventa y una equiparación, desde hace algunos años ya, entre mercado dance nacional e internacional).

La posterior reedición de muchos de estos temas en diversas recopilaciones europeas, y el hecho de que algunos de sus más importantes éxitos fueran editados en otros países del viejo continente, han contribuido a hacer del llamado sonido Sabadell uno de los estilos preferentes para los aficionados a la música Dance realizada durante la década de los 80.